Salida al parque 12-01-2018

Verónica jugando en el cubo. Parque cuatro, recorrido de parques
Una tarde con mi esposa y mi hija.
Salida al recorrido de parques 12-01-18
Salida al recorrido de parques 12-01-18

Cruzando el puente de la calle 134, recorrido de parques
Cruzando el puente de la calle 134, recorrido de parques 12-01-18

Como le dicen ellas, recorrido de parques: salimos del apartamento y llegamos a la 134 para tomar camino al occidente y cruzar el caño de la carrera 54. Luego tomamos nuevamente rumbo hacia el sur hasta encontrar la entrada al primer parque que se encuentra a casi 300 metros de la Calle 134.
Parque uno, recorrido de parques
Parque uno, recorrido de parques 12-01-18

Abeja en el parque uno, recorrido de parques
Abeja en el parque uno, recorrido de parques 12-01-2018

El primer parque es una inmensa porción de jardín que los cuidadores de perros aprovechan para sacar a pasear enormes manadas (puede uno ver hasta 30 perros de distintos cuidadores), pero también tiene una zona verde en la que me encanta tomar fotos a las abejas, además una cancha multi-propósito de asfalto y algunas atracciones para los más pequeños que mi hija rara vez aprovecha.
Parque dos, recorrido de parques
Parque dos, recorrido de parques 12-01-18

Mufasa. Parque dos, recorrido de parques
Mufasa. Parque dos, recorrido de parques 12-01-18

Verónica montando en triciclo. Parque dos, recorrido de parques
Verónica montando en triciclo. Parque dos, recorrido de parques 12-01-18

El segundo parque se encuentra justo a continuación del primero y está separado solo por una cerca de alambre, aunque tiene una puerta que permanece abierta supongo yo que durante todo el día. Este es mi lugar favorito del recorrido. Los perros quedaron atrás y este parque angosto y alargado en dirección al occidente, está muy bien cuidado por los conjuntos que limitan con el al norte y al sur, tiene más sombra y árboles muy bien ubicados junto a los que siempre se puede encontrar una banca de madera para descansar. Verónica aprovecha su triciclo para recorrer el parque de arriba a abajo, unos cien metros en los que la velocidad se convierte en su mejor amiga y la peor de Alexandra que finalmente se rinde y encuentra un lugar estratégico desde el que la puede vigilar mientras descansa.

Al salir de este parque y continuando hacia el occidente, hay un cambio visual al que no termino de acostumbrarme, llegamos a una zona que no tiene edificios y me hace sentir como en el final de la ciudad, en el límite de la civilización. Aunque en realidad no es así, es solo otro parque al que nunca hemos entrado porque la sensación de naturaleza se combina con algo de inseguridad y preferimos girar hacia el norte y luego hacia el oriente para encontrar nuestro tercer parque. Este, es el más pequeño y desvencijado de todos, mal cuidado y con pocas atracciones, pero para Verónica nunca puede faltar en el recorrido. Su atracción principal es un cubo metálico que Verónica al principio no podía subir sin mi ayuda, pero ahora a solo un año de nuestra primera visita, ha dominado y escala sin ninguna clase de precaución. No me gusta quedarme mucho tiempo en este parque y generalmente soy el que toma la iniciativa para seguir el recorrido en dirección a nuestro último parque que se encuentra a unos 100 metros al norte.
Verónica jugando en las atracciones de madera. Parque cuatro, recorrido de parques
Verónica jugando en las atracciones de madera. Parque cuatro, recorrido de parques 12-01-18

Verónica jugando en el cubo. Parque cuatro, recorrido de parques
Verónica jugando en el cubo. Parque cuatro, recorrido de parques 12-01-18

El último parque de nuestro recorrido se encuentra en la esquina marcada por la Calle 131A y la carrera 56A. Es un parque recientemente restaurado por el distrito en el que hay máquinas para adultos, dos atracciones de madera para niños una montaña de cemento con rodaderos y un cubo igual al del parque anterior en el que Verónica no puede dejar de subirse como lo hizo en el parque anterior. Alexandra siempre que vamos, aprovecha las máquinas para adultos, su favorita es una máquina elíptica en la que se divierte mientras verónica corre de un lado al otro en las atracciones de madera. Todos sabemos que este es el último parque, el recorrido nos llevará nuevamente hasta el caño de la carrera 54. La buena noticia es que al costado norte hay un lote en el que tienen caballos (cerca de 20 animales flacos) y que Verónica no se quiere perder, este lote sigue a nuestro costado izquierdo por toda la calle 131B y la carrera 54 hasta casi llegar a la calle 134.
Verónica y Alexandra regresando por la calle 131B
Verónica y Alexandra regresando por la calle 131B, recorrido de parques 12-01-2018

Finalmente el regreso, es igual al inicio del paseo pero en sentido contrario. Tomamos la calle 134 hacia el oriente y luego la carrera 53C hacia el sur. Un total de dos kilómetros de recorrido, cuatro parques y dos horas corriendo detrás de Verónica o disfrutando del sol. No puedo esperar para comenzar de nuevo en unos días.